Rebajas que salen caras

 

Consumidor: Me quiero comprar ropa, pero voy a esperar a que hagas descuento, si total, hacés cada dos semanas.

 

Marca: Eso es lo que piensan todos. Hago descuento, porque sino, no viene nadie. Antes la gente solía emocionarse con las rebajas. Hoy, ya no sorprenden, pero al precio original ¡no compra nadie!

 

Consumidor: Lo que pasa es que, ver el precio original y después contrar la misma prenda con 50% OFF me hace pensar que el precio real, está sobreevaluado. No voy a creer que estás dispuesta a afectar tu costo…

 

Marca: Mis precios no están sobrevaluados, no sabés lo costoso que es producir y mantener un negocio en este país. Sin embargo, los descuentos hay que considerarlos a la hora de fijar los precios, porque estamos obligadas a hacerlos. El que más descuenta, más vende y, si mis tiendas vecinas hacen rebajas, yo no puedo no hacer. Ya nadie compra sin un sale.

 

Consumidor: ¡Ahora entiendo por qué tantas rebajas! Cuando comencé a recibir un mensaje tuyo por semana anunciando tus descuentos, empecé a creer que no te estaba yendo muy bien.

 

Marca: Bueno… la gente perdió credibilidad. Con tantos descuentos, ya no nos toman en serio. Me han llegado a preguntar si inflo los números antes de poner el descuento. ¡El banco nos mataría si hacemos eso! Aunque puede ser que algunas marcas lo hagan, está mal suponer eso de entrada.

 

Consumidor: ¡Es un ciclo interminable! Si no hacés descuentos, no te compran. Si no te compran, tenés que hacer descuentos y, si tu competencia hace rebajas cada dos semanas, no queda otra que hacerlas también. ¿Por qué no se ponen de acuerdo con las marcas para frenar este alboroto?

 

Marca: ¡Si fuese tan fácil!

 

Hace dos semanas publiqué una nota en contra de las marcas fast fashion, lo cual me llevó a abrir interesantes diálogos con algunos lectores. Conversando, consecuentemente, acerca de marcas de diseño, la charla siempre finalizaba en este emblemático tema de los descuentos. Entonces pensé ¡que buen tema para una nota!

Sin embargo, cuando me senté a escribir, no sabía exactamente cuál era mi postura. Como diseñadora, entiendo lo costoso que es mantener una firma en Uruguay y reconozco el valor de las prendas. Como consumidora con conocimientos en diseño, entiendo que algunas prendas puedan valer diez veces más de lo que cuestan y dudo del verdadero valor de las cosas cuando veo un descuento desmedido.

No creo que un lado esté bien ni mal, pero sí, que es necesario escuchar las dos campanas. Eso fue lo que hice estas dos semanas. Escuchar la postura de marcas y consumidores para crear un diálogo que los invite a conocer la situación de ambos lados.

¿La solución? No lo se. Pero sí se que estas cosas no pasan sólo en Uruguay y que hay dos marcadas y alentadoras tendencias que pronto desembarcarán en nuestro país: la transparencia de precios y las firmas sin rebajas.

 

Precios Transparentes

Everlane fue fe las primeras firmas en implementar esta tendencia. Junto a su etiqueta en cada prenda, la marca desglosa el costo de cada producto, para darle a entender al consumidor el precio final. Paulatinamente, otras marcas comienzan a incorporar este sistema. Si bien parecería que faltan años para que esta tendencia llegue a Uruguay, hoy sería el momento justo para que lo haga. Se trata de recuperar la confianza del comprador.

 

Firmas sin rebajas

Una de las características principales de las verdaderas marcas slow fashion, es que no rebajan sus precios. Sus prendas de calidad son atemporales y no pierden valor de temporada a temporada. Sus responsables consumidores valoran, confían y por lo tanto compran a precios únicos. Esta tendencia ya existe en Uruguay, aunque en reducidas marcas, como Ana Livni.

 

-The Strawberry Blonde