Confesiones de una ecléctica en Montevideo

Esta nota es, por sobretodo, una propuesta para divertirse. La moda en Montevideo viene saltando vallas, animándose cada día a un poco más. Aún así, hay cosas que me gustaría poder ver con más frecuencia…

 

Las tendencias del mundo aterrizan a tiempo para cada temporada y los que están al día, las adoptan rápidamente. Sin embargo, éstas llevan a homogeneizar la sociedad, haciéndola menos atractiva y carente de estilo. Sería ideal que cada uno pueda adaptarlas con sello propio y reinventar la sugerencia inicial que es cada tendencia. Como dijo una vez Ema Watson: “la moda es como uno se quiere expresar ante el mundo”.

 

La ciudad es chica, todos nos conocemos, y el miedo al ridículo es una constante entre todos los mortales. A veces me pongo a pensar qué sería del mundo si este miedo no existiese… De chica mi mamá me solía decir que el miedo es como un buzo que uno mismo se pone y se saca, es decir, que depende de nosotros si queremos llevarlo puesto. Mi propuesta para esta ciudad es animarse, no temer diferenciarse y ver la moda no como a un factor de integración social, sino como un medio para expresarse. El ave rara de la moda, la excéntrica Iris Apfel, asegura que todos llevamos en el fondo de nuestro ser, el deseo de ser diferentes.

 

Un sombrero llamativo, un color delirante, un par de exóticos tacos o tal vez, sobredimensionados accesorios son toques atrevidos a los que hay que animarse. Para alguno más osado, ¿por qué no algún objeto o flores reales sobre la cabeza? A la vida definitivamente, hay que ponerle encanto y picardía. Así se va creando el estilo, que es siempre único, personal y distintivo.

 

Pensemos en la moda como un medio para divertirnos y crear sobre nosotros mismos. No hay nada que temer, lo que opinen los demás, será ni más ni menos, lo que uno está dispuesto a representar con su propia imagen.