Un último click azul cobalto

La moda es vital e interesante hoy, como siempre lo fue. La gente con una actitud más formal habla en serio cuando dice que está horrorizada por lo que ve en las calles. Pero la moda está haciendo su trabajo: está espejando nuestros tiempos de manera exacta. “ – Bill Cunningham

 

El sábado 25 de de junio, falleció con ochenta y siete años, el cool hunter Bill Cunningham a causa de un paro cardíaco. Las calles de Nueva York, eran diariamente recorridas por el fotógrafo en su bicicleta, con sus icónicos saco azul cobalto y zapatillas negras, y con una expresión inconfundible que reflejaban alegría y curiosidad.

 

Después de una corta pero talentosa carrera como sombrerero en los años cincuenta, en la cual tuvo como clientas a Marilyn Monroe y Katherine Hepburn, el legendario personaje se fue inclinando lentamente hacia el periodismo.

 

Jugando al “Veo veo” paseaba Cunningham en busca de personas con estilos interesantes que se visten con el objetivo de representarse artísticamente a si mismas. La excelencia, la elegancia y la espontaneidad son probablemente las tres “E” que mejor describen tanto a esta inolvidable figura, como a sus emblemáticas imágenes.

 

William J., conocido por todos como “Bill”, tuvo una importante y reconocida carrera como periodista de modas. En el año setenta y ocho comenzó sus exitosas series de imágenes “On the Street” para The New York Times que llevó a cabo hasta sus últimos años de vida. A todo aquel que le gustara lookearse en Manhattan, quiso ser fotografiado por el experimentado lente sobre ruedas que hacía más de sesenta años había llegado a la gran manzana desde su Boston natal.

 

“No se cuántas veces me tomó fotos, pero hay una realidad y es que todos vestimos para Bill. Sentís que es el único que ve y le importa lo que estás usando. Antes de vestirme me pregunto si a Bill le gustará. Siempre elije una imagen muy halagadora. Es una persona muy seductora” – Anna Wintour, editora en jefe de Vogue US para The New York Times.

 

Sin duda será echado de menos y si bien las neoyorquinas tendrán que buscar a alguien para quien vestirse, en el momento de hacerlo, Bill estará latiendo en sus corazones. Será difícil poder reemplazarlo.