Roller Coaster Catwalk

El pasado sábado 25, el riguroso y emblemático diseñador belga Kris Van Assche presentó su colección masculina primavera-verano 2017 para Dior, en la ciudad luz.

 

Los parques de atracciones fueron la inspiración para esta temporada, y de todo lo que hay en ellos, la montaña rusa fue la elegida para protagonizar el desfile, por lo que la marca optó por crear una para la pasarela, con luces de colores titilantes a lo largo de la inmensa estructura.

 

Se puede decir que lo que define al creativo artista de la moda son los contrastes. En esta colección, se pudo ver una fuerte influencia Punk en detalles metálicos y puntiagudos y en accesorios de cuero con un aire de agresividad. Rompiendo con esto, convivía un estilo deportivo de tendencia. El diseñador asegura que “no tiene sentido traer algo del pasado sin inyectarle un toque actual”.

 

El segundo contraste surge de la informalidad de este estilo deportivo, junto con los sacos y los trajes de Dior, presentes no sólo por el carácter tradicional de la marca, sino por la demanda de sus fieles clientes.

 

La tercer controversia contrapone la alegría a la que alude un parque de diversiones, con una cromática lúgubre y un cierto aire agresor.

 

Por supuesto que con todo lo mencionado y con la adrenalina presente en el campo semántico de la temática, el rojo intenso fue un color que no pudo faltar. El negro fue el protagonista de la noche y el verde militar junto a otros colores acompañaron muy bien la idea y la colorimetría.

 

En las texturas se pudieron ver diversos juegos de líneas tanto en rayas como en cuadriculados, acompañando sin duda a la estructura que presentaba la montaña rusa. Lentes con vidrios espejados jugaban con el suelo reflexivo, que le otorgaba aún más amplitud y magnificencia a la escena.

 

Los modelos se compenetraron en un physique du rol que transmitía rudeza, caminando en forma firme y veloz en diversas direcciones, acompañando conceptualmente la presentación. Algunos llevaban flecos largos colgando de todo el atuendo, que me hacían imaginar cómo se verían a gran velocidad sobre un carro en los rieles.

 

La colección resultó atractiva e interesante, pero, en mi opinión, fueron demasiados los contrastes presentados. Si bien es lo que caracteriza al diseñador, no es lo que más representa a Dior. Esta ecléctica fusión, probablemente genere poco sentido de identificación en los posibles públicos, haciéndola muy creativa, pero poco comercial. No hay que olvidar que la moda, nos guste o no, es un negocio.

 

Fotos de Vogue.com