Estudiar diseño de modas…

Tejer es un momento en el que uno se encuentra con si mismo. Te hace reflexionar acerca de tantas cosas. Hay personas habilidosas que pueden hacerlo mientras miran la tele, pero lamentablemente no es mi caso.

 

Mi última entrega fue una especie de retiro espiritual. Me puse en la cabeza hacer un poncho en patchwork con un amplio cuello, el cual desde el principio supe que iba a llevar horas y horas de tejido, pero era tal el entusiasmo con la idea que decidí entrar en la carrera a contra reloj. Además, en este caso, tuvimos que inspirarnos en el movimiento de moda lenta o mejor conocida como Slow Fashion Movement, que parte de este movimiento es valorar lo artesanal y aquellas cosas que llevan tiempo y dedicación, entonces sentí que mi eterna idea estaba más que en tema.

 

Muchos piensan que la moda es algo superficial, o que vestirse bien es sinónimo de tener que estudiar modas. En realidad, no es tan así. A uno le puede gustar vestirse bien y no necesariamente diseñar y explorar mundos diversos para invitarlos a la moda.

 

Es así; las prendas no salen de que a uno le gusta un corte y un color y los combina, ya que eso sería vacío. El diseñador elige cualquier tema inspirador, ya sea la selva tropical, la arquitectura moderna, la futura llegada del hombre a Marte o la antigua Grecia y luego lo desarrolla en imágenes, colores, texturas para pasarlos a la indumentaria e innovar algo conceptual.

 

En este caso, grupalmente tuvimos que desarrollar el tema “Slow Fashion”, acerca de disfrutar los procesos, cuidar el medio ambiente, volver a nuestros orígenes, valorar lo artesanal y la buena calidad. Es lo contrario a la moda que conocemos, aquella que descarta lo de la temporada pasada y hace mil prendas en un día que luego duran tan solo un lavado, en otras palabras: moda sin alma.

 

Grupalmente nos llevamos muy bien, y esto es algo importante a resaltar. Trabajar en grupo no es siempre fácil. Es inevitable tener una buena idea y querer que esta se lleve a cabo. Es inevitable también que no todos tengamos el mismo gusto, y qué aburrido sería si a todos nos gustara lo mismo. Pero en los trabajos en grupo, este es todo un tema. La idea, es siempre llegar a algo con lo que todos estemos cómodos y satisfechos.

 

La clave es nunca pensar que una idea es mala. Estas ideas no existen. Lo interesante es siempre tomar dos ideas diferentes y de alguna manera fusionarlas creando una mejor idea, hasta llegar todas a un acuerdo que nos complazca. Las imágenes a continuación el resultado de nuestras ideas fusionadas en el tablero conceptual del trabajo.

Luego viene la parte individual: el desarrollo del producto, en donde en este caso decidí, como ya mencioné, hacer un largo poncho con un amplio cuello para el cual necesité tiempo. Y acá es a donde quería llegar.

 

El tiempo es algo que en esta carrera siempre falta, las noches sin dormir son muchas, no poder juntarse a cenar con amigas, o no poder visitar a las que están lejos, es frustrante y entendiblemente dudan de tu voluntad por estar presente. Creo que solo lo entienden los que viven dentro de la casa con uno y te ahorcarían por el piso cubierto de hilos, telas o papeles, pero tanta es la lástima que les das que solo te preguntan si necesitas ayuda. Y cuantas veces terminaron todos en mi casa cortando papeles o haciéndome ovillos de lana.

 

Pero hay algo placentero detrás de todo esto. Algo que te impulsa más allá del sueño, del estrés o de sentir que uno no cumple con sus amigos. Y ese algo es la vocación, es tener siempre presente que uno cosechará lo que siembra, es mirar la entrega y estar satisfecho con ella, satisfecho no solo del resultado, sino de poder ver de todo lo que uno es capaz en tan poco tiempo, es sentir que uno va creciendo en lo que le gusta y estar feliz con eso. Entonces todas esas noches sin dormir terminan valiendo la pena.

 

En cuanto a los amigos, es un tema que me llevo tejidos y tejidos en darme cuenta, que en realidad un verdadero amigo es aquel que uno puede no ver por un par de días, o un par de meses, y que al verse todo siga siendo lo mismo, como si el tiempo no hubiese pasado, ya que la amistad verdadera es una conexión con el otro que no se pierde, y un amigo es aquel que se alegra por saber que estás haciendo algo que realmente te hace feliz.

 

Este poncho me llevó días y días, y tanta lana como amor y entusiasmo. Sin estos dos últimos, uno puede tejer un poncho pero nunca va a quedar como algo hecho con cariño y dedicación, ya que estas se ven reflejadas en lo que uno hace y son las que nos dan el impulso para tejer y tejer y para no quedarnos en la mediocridad por tener una hora más de sueño. Son las que nos alientan hasta el final y las que nos hacen ponerle toda alma a lo que hacemos.

 

Estudiar diseño es algo incierto, uno nunca puede saber qué va a terminar haciendo dentro de este amplio mundo, o cómo le va a ir, pero sí hay algo que uno puede saber, y doy mi palabra, de que si uno siembra con el alma, siempre va a dar buenos frutos.

Modelo: Marina Galfione

 

Grupo para el tablero conceptual:

Ana Sofía Bustin

Benedetta Cidonio

Francisca Pascale

Josefinal Coll

Martina Rial

Valentina Quiñones

 

Parte individual de Ana Sofía Bustin:

Parte individual de Benedetta Cidonio:

Parte individual de Francisca Pascale:

Parte individual de Gioia Mangado:

Parte individual de Josefina Coll:

Parte individual de Martina Rial:

Parte individual de Valentina Quiñones: